3. Baño relajante de pies:
Enjuaga tus pies con agua tibia, con o sin sales de Epsom, para aliviar la tensión, estimular la circulación y eliminar toxinas. El agua tibia relaja los vasos sanguíneos, mientras que las sales ayudan a eliminar los líquidos retenidos.
Consejo: Para una mayor relajación, añade unas gotas de aceite esencial de lavanda.
4. Alternar entre calor y frío
Prepara dos recipientes: uno con agua caliente y otro con agua fría.
Enjuaga tus pies en el agua caliente durante 3 a 5 minutos, luego en el agua fría durante 30 a 60 segundos.
Repite este proceso durante 15 a 20 minutos.
Esta alternancia favorece la microcirculación y ayuda a reducir la retención de líquidos.
5. Ingesta de vitaminas específica:
La deficiencia de magnesio, vitamina E o ácidos grasos omega-3 puede agravar la retención de líquidos.
Estos nutrientes favorecen una buena circulación sanguínea y la función vascular.
Consulte siempre a su médico o farmacéutico antes de tomar cualquier suplemento alimenticio.