También presenta una mayor densidad de vasos sanguíneos, especialmente en regiones profundas que normalmente sufren una destrucción progresiva durante la enfermedad.
Las pruebas eléctricas mostraron una mejor respuesta retiniana ante luces intensas. Sin embargo, la recuperación fue parcial porque los fotorreceptores continuaban afectados genéticamente.
Así activas las defensas de la retina.
La erucamida fue captada principalmente por células mieloides CD11b+, un grupo que incluye células inmunitarias capaces de responder al daño dentro de la retina.
Al activarse, estas células aumentanon la producción de sustancias como VEGF, FGF-2, IGF-1 y BDNF, relacionadas con la supervivencia neuronal y vascular.
Los investigadores descubrieron que la erucamida actúa uniéndose a TMEM19, una proteína de membrana cuya función biológica era prácticamente desconocida hasta este trabajo.
Cuando redujeron experimentalmente la presencia de TMEM19, desaparecieron la activación de las células mieloides, la protección vascular y la mejoría de la respuesta visual.
Los resultados se sitúan a la vía erucamida–TMEM19 como una posible estrategia para conservar la retina frente a enfermedades degenerativas que actualmente pueden terminar arrebatando la visión.