Ola de calor: 12 consejos económicos para mantener tu casa fresca

Desde soluciones inteligentes hasta equipos ingeniosos: aquí te presentamos nuestras estrategias para convertir tu hogar en un oasis de frescura sin aumentar tu factura de energía. Estas estrategias son aplicables tanto dentro como fuera de casa.

Cuando suben las temperaturas, no es necesario encender el aire acondicionado, que consume muchísima energía, para convertir tu casa en un oasis de frescura. Desde el salón hasta el dormitorio, e incluso el jardín, con sencillos rituales y algunos consejos de decoración y técnicos, puedes bajar la temperatura y disfrutar del verano.

1/ Refuerce el aislamiento.
Si bien es una inversión considerable, un buen aislamiento es valioso durante todo el año. Mantiene el frío fuera en invierno y evita que el calor entre en verano. El ático, el techo y las paredes —los principales puentes térmicos de una vivienda— son especialmente importantes para un buen aislamiento.

Nuestro consejo: antes de firmar un presupuesto, solicite una auditoría energética a un profesional certificado. Infórmese también sobre las subvenciones gubernamentales (MaPrimeRénov’, certificados de ahorro energético) que pueden reducir su factura de electricidad.

2/ Decoración de escaparates:
Las ventanas crean un efecto invernadero en cuanto suben las temperaturas. Lo ideal es un doble (o triple) acristalamiento térmico con contraventanas aislantes. Una opción más económica, que no requiere grandes reformas, son las cortinas térmicas. Estas protegen del calor, siempre que se instalen correctamente (es decir, que se extiendan desde el techo hasta el suelo y a los lados) para atrapar eficazmente el aire caliente. Elija colores claros, que reflejan el calor, a diferencia de los oscuros. El precio de una cortina confeccionada oscila entre 30 y 60 €.

Es bueno saber que se pueden instalar persianas interiores, pero para que sean efectivas, deben tener un revestimiento aluminizado o reflectante. Este revestimiento actúa como un espejo y refleja la radiación infrarroja a través del vidrio. Las persianas tradicionales proporcionan sombra, pero la habitación sigue calentándose.

3/ Aplique una lámina protectora.
A diferencia de las cortinas, que atrapan el calor en cuanto entra, la lámina de control solar refleja la radiación infrarroja hacia el exterior antes de que pueda calentar la casa. Los modelos de alta calidad bloquean hasta el 80 % de la energía solar y casi todos los rayos UV, responsables de la decoloración de muebles y telas. Además de no bloquear la luz natural, una buena lámina reduce la temperatura interior entre 2 °C y 5 °C. El precio oscila entre 15 € y 40 € por metro cuadrado en ferreterías.

Es bueno saberlo: elige láminas reposicionables que se apliquen en el exterior de las ventanas. No olvides retirarlas en octubre para evitar que se deterioren con el calor del sol en invierno. Vuelve a colocarlas en mayo.

4/ Elimina el aire caliente.
Al igual que el frío en invierno, las corrientes de aire caliente son muy molestas. Asegúrate de localizarlas (ventanas, puertas, rendijas, persianas, estores, etc.) y toma medidas: sellador de silicona en los marcos de las ventanas, burletes en la parte inferior de las puertas, espuma aislante en las cajas de los estores… para evitar que el aire caliente se filtre constantemente. Un rollo de sellador (de 6 a 10 metros) cuesta entre 5 y 15 €.

5/ Aísle las tuberías.
Las tuberías de agua caliente sin aislar actúan como pequeños radiadores invisibles y emiten calor no deseado en verano. Aíslelas con tubos de espuma de polietileno (de 1,50 € a 4 € por metro lineal, según el diámetro).

6. Apaga los
aparatos eléctricos que generan calor sin que nos demos cuenta, incluso en modo de espera. Televisores, ordenadores, módems USB y consolas de videojuegos producen calor continuamente. Por lo tanto, apágalos por completo. Además, evita las bombillas incandescentes y cámbialas por bombillas LED, ¡que generan menos calor!

7. Utilice ventiladores de techo (circuladores de aire).
Son una excelente alternativa al aire acondicionado. Sin producir aire frío, las rejillas crean una suave corriente de aire que impulsa el aire fresco hacia arriba y reduce la temperatura ambiente entre 3 y 6 °C. Estos modelos aceleran la evaporación del sudor de la piel. Este fenómeno térmico (el efecto de enfriamiento por el viento) proporciona una sensación inmediata de frescor. Son silenciosos, ahorran espacio, suelen tener una lámpara incorporada y consumen entre 5 y 30 vatios.

Nuestro consejo: para un rendimiento óptimo, elija el diámetro del ventilador en función de las dimensiones de su habitación: aproximadamente 100 cm para un dormitorio de 12 m², al menos 130 cm para un salón de 20 m²…

8. Abra la trampilla del ático.
Si su casa tiene ático, abra las rejillas de ventilación. El aire caliente sube naturalmente al techo, permitiendo que el aire más fresco entre en las habitaciones de abajo. Esta es una forma de mejorar la circulación del aire.

9/ Cambia las sábanas.
Para evitar el efecto de “sala de vapor” y asegurar noches frescas, es mejor no elegir sábanas y fundas nórdicas de materiales sintéticos, sino fibras naturales termorreguladoras como lino lavado, cáñamo, percal de algodón, seda, etc.

10/ Vegetales para la frescura:

 

 

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