Estás en una reunión familiar, tal vez al aire libre o en tu jardín. Hay unas 20 personas y parece que todos los mosquitos se dirigen a ti y no a los demás.
Aunque pueda parecer mala suerte, la ciencia ha demostrado que no es casualidad: existen razones biológicas y químicas por las que algunas personas atraen más mosquitos que otras.
1. Los mosquitos buscan señales químicas y físicas para picar.
No todos los insectos pican; solo las hembras de ciertas especies lo hacen, ya que necesitan proteínas de la sangre para reproducirse. Para encontrarnos, utilizan sensores sofisticados que detectan las señales que emite nuestro cuerpo.
Entre estas señales se encuentra el dióxido de carbono (CO₂). Cada respiración libera CO₂, y los mosquitos pueden detectarlo a varios metros de distancia. Cuanto más CO₂ emitas, más probabilidades tendrán de encontrarte.
El calor corporal también influye. Cuanto mayor sea tu temperatura corporal, más fácil les resultará a los mosquitos localizarte, ya que utilizan el calor para encontrar un huésped.
2. Tu olor natural es clave
Tu olor corporal actúa como un "GPS químico" para los mosquitos. La piel humana alberga millones de bacterias que producen compuestos únicos, algunos de los cuales resultan especialmente atractivos para estos insectos.
Compuestos como los ácidos carboxílicos presentes en la piel actúan como señales potentes que atraen a los mosquitos, y las personas con niveles más altos de estos compuestos tienden a sufrir picaduras con mucha más frecuencia.
Además, la combinación de tu sudor, bacterias y sustancias químicas naturales crea un "olor" único que puede ser irresistible para los mosquitos.
3. Factores biológicos personales