Cómo hacer RCP solo con las manos
La persona debe estar acostada boca arriba sobre una superficie firme.
El reanimador coloca el talón de una mano en el centro del pecho y la otra mano encima. Después, mantiene los brazos rectos y realiza compresiones fuertes y rápidas.
La Asociación Americana del Corazón recomienda una frecuencia aproximada de 100 a 120 compresiones por minuto para adolescentes y adultos que colapsan repentinamente.
Las compresiones deben continuar hasta que la persona muestre señales claras de vida, llegue el equipo de emergencia, un desfibrilador indique otra acción o el reanimador no pueda continuar.
El operador de emergencias puede guiar el procedimiento por teléfono.
Cómo utilizar un desfibrilador externo automático
El desfibrilador externo automático, conocido como DEA o AED, analiza el ritmo del corazón y determina si es necesario administrar una descarga.
Cualquier persona puede utilizarlo siguiendo las instrucciones de voz del aparato. Se debe encender, colocar los parches sobre el pecho descubierto según los dibujos y permitir que el dispositivo analice el ritmo.
Nadie debe tocar a la persona durante el análisis o la descarga. Después se reanudan inmediatamente las compresiones cuando el aparato lo indique.
El desfibrilador no administra una descarga si no la considera necesaria. Por eso, no se debe temer utilizarlo ante una persona inconsciente que no respira normalmente.
La tos no es una técnica para sobrevivir a un infarto
Uno de los consejos virales más repetidos afirma que una persona puede sobrevivir a un infarto si tose fuerte y respira profundamente de forma continua.
La Asociación Americana del Corazón no recomienda la llamada “RCP con tos” como tratamiento para un infarto o un paro cardíaco fuera de un entorno médico controlado.
Toser no abre una arteria coronaria obstruida. Además, una persona que está en paro cardíaco pierde el conocimiento y no puede continuar tosiendo voluntariamente.
Seguir esta recomendación puede retrasar la llamada a emergencias, que es la acción realmente importante.
Otras maniobras que no deben utilizarse
Beber agua fría no detiene un infarto.
Golpearse el pecho puede causar lesiones y no debe utilizarse como sustituto de la RCP o del desfibrilador.
Caminar para “activar la circulación” puede aumentar el esfuerzo del corazón.
Ducharse, acostarse a dormir o esperar a que pase la indigestión también puede retrasar la atención.
No se deben realizar respiraciones profundas forzadas como supuesta técnica de curación. Estas acciones no eliminan el coágulo ni restauran el flujo de sangre de manera confiable.
Qué hacer si estás solo
Si presentas presión en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío u otros síntomas compatibles, llama inmediatamente al número local de emergencias.
Utiliza el altavoz del teléfono, sigue las instrucciones del operador y no conduzcas.
Si tienes nitroglicerina recetada, úsala únicamente según el plan establecido por tu médico. No tomes aspirina salvo que el operador o un profesional lo considere apropiado.
Si puedes hacerlo sin esfuerzo, desbloquea la puerta y avisa a un familiar, vecino o persona cercana. Evita caminar innecesariamente y permanece en una posición cómoda.
Errores comunes durante una emergencia
Un error frecuente es esperar a que el dolor sea insoportable.
También es peligroso asumir que se trata de gases porque la molestia comenzó después de comer.
Otro error es pedir a un familiar que conduzca durante un trayecto largo en lugar de solicitar una ambulancia.
No debe dejarse sola a una persona con síntomas preocupantes.
Tampoco debe darse comida, bebida o varios medicamentos mientras se espera la ayuda, especialmente si está mareada, confundida o tiene dificultad para tragar.
Cómo prepararse antes de que ocurra una emergencia
Aprender RCP y el uso de un desfibrilador permite responder con mayor seguridad ante un colapso.
También conviene conocer el número local de emergencias, mantener actualizada la lista de medicamentos y saber si algún familiar tiene alergia a la aspirina o utiliza anticoagulantes.
Las personas con enfermedad coronaria deben seguir el plan indicado por su cardiólogo y mantener accesibles sus medicamentos recetados.
Controlar la presión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo y la actividad física ayuda a reducir el riesgo, pero no elimina por completo la posibilidad de un evento cardíaco.
Conclusión
No existen tres maniobras caseras capaces de detener un infarto con garantía.
Las acciones que realmente pueden mejorar la respuesta son reconocer los síntomas y llamar a emergencias, seguir las instrucciones profesionales sobre medicamentos como la aspirina y comenzar RCP con un desfibrilador si la persona pierde el conocimiento y deja de respirar normalmente.
La tos forzada, el agua fría, los golpes en el pecho y esperar a que el dolor desaparezca pueden retrasar la atención.
Ante la sospecha de un infarto, cada minuto importa. Pedir ayuda rápidamente permite iniciar el tratamiento adecuado y reducir el daño al músculo cardíaco.