Los exámenes esenciales que puedes pedir a tu médico
Para entender qué pasa realmente, no basta con medir solo glucosa. Esto es lo importante:
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Glucosa en ayuno y después de comer.
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Insulina en ayuno y posprandial.
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Índice HOMA.
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Perfil lipídico completo.
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Hemoglobina glicosilada.
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Ácido úrico.
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Vitamina D.
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Ecografía hepática.
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GGT, transaminasas y fosfatasa alcalina.
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Ferritina y PCR (marcadores inflamatorios).
Con este conjunto puedes ver la película completa, no solo una escena aislada.
Los hábitos que más dañan tu hígado sin que lo notes
Hay factores que casi siempre están presentes en quienes desarrollan hígado graso:
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Exceso de azúcar y harinas refinadas.
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Bebidas con fructosa (jugos, yogures endulzados, refrescos).
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Ultraprocesados y snacks.
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Alcohol frecuente.
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Dormir mal.
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Estrés sostenido.
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Falta de masa muscular.
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Sedentarismo.
El hígado no tiene herramientas suficientes para manejar tanta carga a diario.
Lo que sí puedes empezar a hacer desde hoy
El hígado graso no es una sentencia, y en la gran mayoría de los casos se revierte desde casa con hábitos simples y constantes.
1. Reduce totalmente los azúcares y jugos
Nada de jugos naturales, miel, panela, siropes o bebidas dulces.
2. Aumenta los vegetales verdes y crucíferos
Brócoli, coliflor, repollo, espinaca… todos ayudan a las fases de desintoxicación hepática.
3. Prioriza proteínas y grasas saludables
Huevos, pollo, pescado, legumbres, aceite de oliva, aguacate, frutos secos.
4. Construye músculo
Camina después de cada comida y agrega entrenamiento de fuerza.
5. Duerme como una medicina
El hígado trabaja mejor entre la 1 y las 3 a.m. El sueño es clave para regular la insulina.
6. Controla el estrés
Respiración, pausas activas, menos pantallas por la noche.