Cuando llega el calor, el ventilador se convierte en el mejor aliado para conciliar el sueño. Pero ¿qué ocurre con el cuerpo si lo dejas encendido toda la noche? Esto es lo que se sabe, sin exageraciones.
Posibles consecuencias
- Resequedad de nariz, boca y garganta: el aire en movimiento seca las mucosas, y por eso hay quien despierta con la garganta irritada o la nariz tapada.
- Más molestias en personas con alergias: si hay polvo en las aspas o en la habitación, el ventilador lo mueve por el aire y puede aumentar los estornudos y la congestión.
- Ojos y piel secos: una corriente directa sobre el rostro puede resecar los ojos y la piel.
- Tensión muscular: mucha gente refiere rigidez o dolor de cuello y espalda cuando el aire le da directamente en el mismo punto durante horas.
- Sueño ligero: el ruido constante o una corriente fría pueden interrumpir el descanso en algunas personas.
Lo que sí suele ayudar
El ventilador no enfría el aire, pero favorece la evaporación del sudor y hace sentir menos calor. Además, el sonido constante funciona como ruido blanco y a muchas personas les ayuda a dormirse. Mantener el aire en movimiento también evita que la habitación se sienta cargada.
Algunos estudios sobre la muerte súbita del lactante han sugerido que una buena ventilación de la habitación podría asociarse con menor riesgo, aunque los pediatras recomiendan en todo caso seguir las pautas de sueño seguro para bebés y consultar cualquier duda.
Un mito que conviene desmentir