¿Qué comprende la enfermedad cardiovascular?
Las ECV no se limitan a una sola condición. Se trata de un conjunto de patologías que afectan al sistema circulatorio y que, si no son detectadas y tratadas a tiempo, pueden derivar en consecuencias graves o incluso fatales. Las principales afecciones que se engloban dentro del término “enfermedad cardiovascular” incluyen:
- Enfermedad coronaria: se produce por la acumulación de placa en las arterias del corazón. Esta obstrucción puede reducir el flujo sanguíneo y derivar en un infarto o en un accidente cerebrovascular isquémico.
- Accidente cerebrovascular (ACV): ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia el cerebro, ya sea por un bloqueo o por una hemorragia. Las consecuencias pueden variar desde secuelas neurológicas hasta la muerte.
- Enfermedad vascular periférica: es causada por el estrechamiento o bloqueo de los vasos sanguíneos fuera del corazón y el cerebro, lo cual afecta principalmente a las extremidades.
- Ateroesclerosis: es la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias. Esta acumulación, conocida como placa, puede obstruir el flujo sanguíneo o romperse y provocar coágulos peligrosos.
Un problema subestimado por la sociedad
A pesar de la alta prevalencia de estas enfermedades, la concientización pública sigue siendo baja. En una segunda encuesta realizada en 2021 por el área de Corazón y Mujer de la SAC, se reveló que el 62% de las mujeres encuestadas seguía considerando al cáncer como la principal causa de muerte en la mujer. En ese contexto, los tumores ginecológicos eran los más mencionados, y solo el 34,9% identificó a las enfermedades cardiovasculares como el principal riesgo.
Esta falta de percepción va de la mano con un problema más profundo: la brecha de género en la investigación y en la atención médica. Históricamente, los estudios clínicos sobre enfermedades del corazón se centraron en poblaciones masculinas, lo que llevó a una escasa representación femenina y a un desconocimiento de los síntomas propios de las mujeres. Como consecuencia, muchas veces los signos de alerta son subestimados o erróneamente atribuidos a otras causas, retrasando diagnósticos y tratamientos.
Un estudio publicado en el American Journal of Preventive Cardiology advierte que el riesgo cardiovascular en mujeres sin factores tradicionales como hipertensión, diabetes o tabaquismo podría estar siendo subestimado. Esta situación agrava la invisibilidad de la enfermedad cardiovascular femenina, en especial cuando los síntomas no se presentan de manera típica.
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