11 Hábitos Japoneses para Reducir el Olor Corporal Después de los 40

Existen 11 reglas japonesas que la mayoría de las personas rompe después de los 40 y que están detrás de lo que muchos llaman el olor a persona mayor. Ese olor no proviene de las axilas ni del aliento, por lo que ningún desodorante ni enjuague bucal puede eliminarlo. Viene de puntos muy específicos del cuerpo que casi nunca se lavan de forma consciente y que uno mismo no puede percibir.

De dónde viene realmente el olor

El olor del cuerpo cambia con la edad. En 1999, la empresa japonesa de cosméticos Shiseido identificó la sustancia responsable del olor que aparece después de los 40. Se llama 2-nonenal y el cuerpo la fabrica en mayor cantidad conforme pasan los años. A los 20 años la piel casi no la generaba; en la adultez la produce en abundancia. Por eso, usar un antitranspirante más fuerte o tallarse con más fuerza las axilas no resuelve nada: el olor nunca vino de ahí.

Las 11 reglas japonesas

1. Lava las cuatro zonas que tu nariz no alcanza

Shiseido rastreó el 2-nonenal y lo encontró en cuatro puntos: la nuca, detrás de las orejas, la parte alta de la espalda y el pecho. Son justo las zonas que no puedes girarte para oler. Allí la piel produce más grasa. Pasa un dedo detrás de la oreja y acércalo a la nariz: eso es lo que otros perciben. Lava esos cuatro puntos con fricción real, no solo dejando resbalar el agua.

2. Cambia el jabón por uno específico

En las farmacias japonesas hay jabones de kakishibu (taninos de caqui) y otros con iones de plata. El 2-nonenal se adhiere a la proteína de la piel de una forma que el jabón común no puede retirar. El tanino de caqui rompe el compuesto por contacto y los iones de plata eliminan la bacteria que lo produce. Aplícalo en las cuatro zonas y déjalo actuar unos 30 segundos antes de enjuagar.

3. Lava las telas que tocan tu piel

La empresa japonesa Mandom midió el olor recogiendo fundas de almohada tras una semana de uso y descubrió que la funda guarda el olor con más fidelidad que la propia piel. Las fundas, los cuellos de camisa, la chaqueta de invierno y el respaldo del asiento del auto absorben el compuesto. Cambia la funda cada dos o tres días, limpia con un paño húmedo los cuellos de abrigos y el reposacabezas del auto, y trata los cuellos de camisa con quitamanchas antes de lavarlos.

4. Lávate el cuero cabelludo, no solo el pelo

Hay un segundo olor distinto. En 2013, Mandom identificó el compuesto detrás de ese olor pesado y aceitoso: el diacetilo, cuyo olor es cerca de 120 veces más fuerte que el del vinagre. Se forma cuando las bacterias del cuero cabelludo convierten el ácido láctico del sudor, y esas bacterias viven en la piel, no en el pelo. En el baño japonés, el cuero cabelludo se masajea aparte durante 90 segundos con las yemas de los dedos, dejando la corona y la nuca para el final.

5. Seca el cuero cabelludo antes de dormir

Un cuero cabelludo húmedo sobre la almohada le da a las bacterias calor y humedad toda la noche. Lávate por la noche y deja que se seque por completo antes de acostarte. El champú en seco es uno de los peores errores: es almidón sobre la grasa, tapa el olor sin retirar nada. Cuatro días seguidos de champú en seco resumen el problema.

6. Si usas perfume, que sea cítrico y ligero

 

 

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